tag:blogger.com,1999:blog-35952762008-06-22T16:26:48.576-03:00La Lectorayaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comBlogger76125tag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-17793826393338584882008-01-17T12:51:00.000-02:002008-01-29T12:58:46.554-02:00—Estoy tocando el fondo del fondo —continuó el psiquiatra—, y no estoy seguro de poder salir de este barrizal. Ni siquiera estoy seguro de que haya alguna salida para mí, ¿entiendes? A veces oía hablar a los pacientes y pensaba en cómo aquel tipo o aquella tipa se metían en el pozo y yo no veía la forma de sacarlos de ahí debido al poco alcance de mi brazo.. Como cuándo de estudiantes nos Luchttp://www.blogger.com/profile/16252725565182331846noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-11823299262652657952007-11-30T18:05:00.000-03:002007-11-30T18:12:57.837-03:00Alargué el brazo e intenté tocarla, pero ella se echó hacia atrás. Los labios le temblaban. A continuación, alzó las dos manos y empezó a desabrocharse la bata. Tenía siete botones. Contemplé, cual si fuera una prolongación del sueño, cómo sus hermosos y delgados dedos iban desabrochándolos, uno tras otro. Una vez hubo soltado los siete pequeños botones blancos, Naoko, como una serpiente que se yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-46499323384039749692007-11-30T17:48:00.000-03:002007-11-30T18:04:57.298-03:00El fuego entre un hombre y una mujer es como el de las fogaratas. Por algo los tangos hablan de pasiones abrasadoras, sentimientos encendidos, besos que queman. Lo sabemos sin entenderlo. Más importante ahora es recolectar el kerosene. Guillermo Saccomanno. _El pibe_. Planeta, Buenos Aires, 2006.yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-25254980007314602652007-11-30T17:44:00.000-03:002007-11-30T17:48:50.953-03:00Muchos antes de conocerla y muchos sueños antes de dirigirle la palabra, contemplé conmovido una de esas escenas que permanecen para siempre en los archivos mágicos de la memoria: un matador español -Miguel o Gabriel Márquez- caminó lentamente hacia la barrera y le brindó engallado la muerte del primer toro. Y mientras los viejos aficionados de Acho aplaudían orgullosos intentando recordar desde yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-30437733436501811302007-11-30T15:39:00.000-03:002007-11-30T15:49:48.604-03:00Empezaron a hablar de otros temas no relacionados con su amor. En las cartas que Emma le escribía, le hablaba de versos, de la luna, de las estrellas, como si echara mano de aquellos ingenuos recursos, sucedáneos externos de una pasión debilitada que se empeñaba en reavivar. Siempre se estaba proponiendo disfrutar en el próximo viaje de una profunda felicidad. Pero luego tenía que reconocer que yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-4694732439793986012007-08-14T16:47:00.000-03:002007-08-14T16:57:51.393-03:00Debo ser positivo mientras lloro. No quiero cocerme en mis frustraciones. Pero no, mientras lloro no puedo pensar bien ni mal. Las lágrimas todo lo echan abajo y no es cuestión de pensar, es cosa de sentir para no estropear el llanto. Me dejo llevar por las lágrimas y la música. Hasta los surcos de agua salada que se desliza por la cara se mueven al ritmo de los violines, como debe ser. Para eso yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-89689663550073112622007-04-04T13:29:00.000-03:002007-04-04T13:37:22.015-03:00—También hay buenos momentos —añadía Tom, resistiéndose a que Harry dijera la última palabra—. Indelebles momentos de gracia, éxtasis minúsculos, milagros inesperados. Pasar tranquilamente por Times Square a las tres y media de la madrugada, sin nada de tráfico, y encontrarse de pronto solo en el centro del mundo, con esa lluvia de luces de neón cayéndote encima. Hacer que el velocímetro pase de yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-39267576095425303992007-03-24T13:50:00.000-03:002007-04-04T14:00:55.687-03:00En su quinto día de quedarse en la cama, ya habrían jurado que llevaban toda la vida juntos. Pasarse día tras día en la cama producía probablemente la misma sensación que ser un vampiro. Imagínate estar viva durante un millar de años y seguir cometiendo el mismo estúpido error. Durante miles de años sigues yendo a bares y discotecas y creyendo que te los estás pasando en grande. Te imaginas que yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-10325248390642119432007-03-05T17:01:00.000-03:002007-04-04T14:09:38.465-03:00La señora Ota tenía al menos cuarenta y cinco años, unos veinte más que Kikuji, pero logró que él olvidara su edad cuando hicieron el amor. Kikuji sentía que tenía entre sus brazos a una mujer más joven que él mismo. Al compartir una felicidad que provenía de la experiencia de la mujer, Kikuji no sentía nada de la reticencia bochornosa de la inexperiencia. Sentía como si fuera la primera vez que yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-41919927955835863822007-02-19T17:09:00.000-03:002007-04-04T14:44:05.285-03:00Andreas se sabía detestable y se gustaba así, decía cosas detestables y lo detestaba casi todo, pero más que nada se detestaba a sí mismo. Y eso precisamente, pensaba él, firmaba y sellaba su salvoconducto, su licencia para detestar. ¿Y qué era lo que más detestaba Andreas de sí mismo? Su nombre, claro está, que era el mismo nombre de su padre u de su abuelo y también el de su hijo. Un nombre queyaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-61068786371868537052007-01-05T14:30:00.000-03:002007-01-05T14:32:19.266-03:00Jacobo, los ojos cazadores, verdes, felinos, sobre la piel muy oscura, quemada por el sol (o por un ancestro africano, vaya uno a saber), sigue extasiado mirándola despacio, hundido en sus ensueños. La vida, para él, cobra sentido a ratos, solamente, y esos ratos coinciden con la lectura de algo que lo exalte, o con la ilusión de que en algunas horas, días, meses, podrá conocer un cuerpo que por yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1166674726564095802006-12-21T01:13:00.000-03:002006-12-21T01:18:46.576-03:00Los negros se llamaban Oscar, Astor y Menenio, aunque la costumbre y la amistad habían reducido este último a Menio. Eran tres jóvenes alegres y sin complicaciones, ruidosos y desenfrenados en sus juegos, y bastante irascibles si alguien pretendía burlarse de ellos o de la raza negra en general; pero en cualquier otra circunstancia se mostraban obedientes y respetuosos, amantes de los niños y de Luchttp://www.blogger.com/profile/16252725565182331846noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1151332980655820702006-06-26T11:32:00.000-03:002006-06-27T09:04:30.926-03:00Hervé Joncour sintió resbalar el agua por su cuerpo, primero sobre las piernas, y después a lo largo de los brazos, y sobre el pecho. Agua como aceite. Y un silencio extraño a su alrededor. Sintió la ligereza de un velo de seda que descendía sobre él. Y la mano de una mujer -de una mujer- que lo secaba acariciando su piel por todas partes: aquellas manos y aquel paño tejido de nada. Él no se irenehttp://www.blogger.com/profile/05303574085235830249noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1149203013675261842006-06-01T20:02:00.000-03:002006-06-01T20:03:33.686-03:00Pasaban 7 minutos de la medianoche. El perro estaba tumbado en la hierba, en medio del jardín de la casa de la señora Shears. Tenía los ojos cerrados. Parecía estar corriendo echado, como corren los perros cuando, en sueños, creen que persiguen a un gato. Pero el perro no estaba corriendo o dormido. El perro estaba muerto. De su cuerpo sobresalía una horquilla de jardín. Las púas de la horquilla yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1144998312556686922006-04-14T03:57:00.000-03:002006-04-14T04:07:43.063-03:00Imagina que estás sentado en una butaca y que en una pantalla que tienes delante proyectan una película en la que te hacen una operación quirúrgica sangrienta y desgarradora. El cirujano te salva la vida. Era esencial para hacer que tú seas tú. Pero no lo recuerdas. ¿O sí? ¿Entendemos los acontecimientos que nos hacen ser lo que somos? ¿Entendemos los factores que nos hacen hacer las cosas que Luchttp://www.blogger.com/profile/16252725565182331846noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1143579969106297792006-03-28T17:41:00.000-03:002006-03-28T18:06:09.120-03:00-Ha sido fantástico, Paloma -me dijo Arturo cuando la puerta de cristal se cerró, y me di cuenta de que ni siquiera había llegado a conocer el nombre de mi primera clienta-. Enhorabuena. -Tu llegarás lejos -corroboró su mujer-. Dame dos besos. Escuché algunas promesas vagas, frases a medias sobre un aumento de sueldo, un porcentaje de las comisiones, un rutilante futuro en el negocio de la moda, yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1142040189003571242006-03-10T22:21:00.000-03:002006-03-10T22:23:09.013-03:00porque yo me desierto y tú me lluvias porque me océano y me balsas porque me otoño y tú me hojas porque me sótano y me alas por eso yo te músico y me músicas por eso yo te potro y tú me frutas y yo te marinero y me tabernas y yo te remolino y me lagunas por eso yo te circo y tú me infancias por eso te amarillo y me amarillas y te barco y me arenas y te astro y me noches y te buzo y me perlas y teirenehttp://www.blogger.com/profile/05303574085235830249noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1138373610461565132006-01-27T11:52:00.000-03:002006-01-27T11:53:30.473-03:00Sierva María no entendió nunca qué fue de Cayetano Delaura, por qué no volvió con su cesta de primores de los portales y sus noches insaciables. El 29 de mayo, sin alientos para más, volvió a soñar con la ventana de un campo nevado, donde Cayetano Delaura no estaba ni volvería a estar nunca. Tenía en el regazo un racimo de uvas doradas que volvían a retoñar tan pronto como se las comía. Pero estayaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1136155088742578092006-01-01T19:26:00.000-03:002006-01-01T19:38:08.753-03:00Las paredes estaban literalmente heladas. El metal de las persianas, en cambio, se había pasado al otro lado: estaba tan frío que ardía. A veces, por la mañana, pero más que nada en la noche, el viento sonaba como un ser rabioso, metiendo sus cuchillas afiladas por resquicios en los que el aire -su hermano- hubiera sido incapaz de entrar. Las luces de la planta baja estaban siempre encendidas. yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1133537519649669922005-12-02T12:20:00.000-03:002005-12-02T12:31:59.660-03:00Ese juego lo descubrimos cuando Estefanía al besarme me ensalivó la mano sin querer y dijo de pronto: "Qué raro, tu mano huele a apio." Yo no quise decirle que lo que olía era su propia saliva (habíamos llevado una ensalada de apio al picnic) y la dejé continuar con el juego. Así que mientras nuestro amigo seguía contemplando la hoja seca que cayó en la página del manuscrito, ella continuó yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1130266375159868992005-10-31T15:49:00.000-03:002005-10-31T21:27:42.416-03:00El primero de junio del año pasado Fontamara quedó, por primera vez, sin luz eléctrica. El dos de junio, el tres de junio, el cuatro de junio, Fontamara siguió sin luz eléctrica. Y así también en los días sucesivos y en los meses sucesivos, hasta que el pueblo volvió a acostumbrarse al régimen de la claridad de la luna. Para llegar de la claridad de la luna a la luz eléctrica, Fontamara había yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1130179934040524002005-10-24T15:50:00.000-03:002005-10-24T16:19:31.786-03:00Uno está solo. Uno compra un dulce para vengarse de la soledad. Uno está solo y lee, para buscar la compañía de otro que también está solo y por eso escribe. Uno está solo con su piel de solo, una piel de granitos. Una tiene novio, marido o amante, porque dice que la soledad a dos es más soportable, pero la soledad es siempre la misma, endúlcela o no. Uno tiene hijos porque cree que son ellos losLuchttp://www.blogger.com/profile/16252725565182331846noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1129157174143953772005-10-12T19:35:00.000-03:002005-10-12T19:46:14.150-03:00¿INCOLORO? ¡DE NINGÚN MODO!(Homo lo pone todo negro) TODO puede tener un color negrísimo, pues Homo lo pone TODO negro: sus slips, sus sostenes, sus jérseis, sus bikinis, sus corpiños, sus ponchos, sus kimonos TODO: sus vestidos (de luto), sus smokings (de solemnes momentos) e incluso sus boros, sus oros (de pozos) y sus toros, sus petróleos, sus espinos, sus humos, sus humores, sus cuervos, sus yaelhttp://www.blogger.com/profile/16753938207381649758noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1128709021290040332005-10-07T15:06:00.000-03:002005-10-07T15:41:09.323-03:00Se volvió y la miró como si fuese por última vez, como quién repite un gesto inmemorialmente irremediable. Ìntimamente, hubiera preferido no haberlo hecho; pero al llegar a la puerta sintió que nada podría evitar la reincidencia de esa escena tantas veces relatada en la historia del amor, que es la historia del mundo. Ella lo miraba con una mirada intensa, en la que había incomprensión y anhelo, Luchttp://www.blogger.com/profile/16252725565182331846noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-3595276.post-1127494913699375232005-09-23T13:54:00.000-03:002005-09-23T14:05:36.913-03:00Puede pasar que en el tren yendo del trabajo a casa abras la puerta de un lavabo y te encuentres a una morena con el pelo recogido y solamente unos pendientes largos temblando junto a su cuello liso y blanco, y que esté sentada dentro con la ropa de la cintura para abajo en el suelo. La blusa abierta sin nada debajo más que las manos sujetando los pechos. Las uñas de las manos, los labios y los irenehttp://www.blogger.com/profile/05303574085235830249noreply@blogger.com